10th Deep Space Legion – Flota Independiente de Elite Dangerous

Reflexión personal sobre Elite Dangerous

Este artículo lo escribo a título personal, y no representa necesariamente la opinión general de toda la flota. Sin embargo, como comandante con más de 2700 horas de vuelo, me siento con la experiencia suficiente para compartir algunas reflexiones.

Desde mi punto de vista, Elite Dangerous es un gran juego. Puede parecer redundante decirlo después de haber pasado miles de horas en él, pero lo menciono porque, curiosamente, no es raro ver a jugadores con aún más tiempo acumulado quejarse constantemente de sus fallos o limitaciones. Y lo entiendo. Cuando uno le dedica tanto tiempo a algo, lo explora tan profundamente y lo acompaña durante tantos años, es inevitable ver sus grietas. Eso es parte de la naturaleza humana.

Ahí es donde aparece la comparación, y como dice el viejo dicho: la comparación es la ladrona de la alegría. Comparar Elite Dangerous, un juego tan vasto, con otros títulos que solo representan una fracción de su propuesta, es una práctica que solo lleva a la frustración. Si lo medimos frente a un shooter puro, claro que ese brillará más en su campo. Si lo enfrentamos a un MMO de escala masiva como EVE Online, puede que luzca más complejo en otros aspectos. Si lo ponemos al lado de un simulador de gestión de naves en equipo, ese tendrá un enfoque más centrado y profundo en esa área.

Pero lo que hace único a Elite Dangerous es justamente que abarca todo eso a la vez.

Estamos hablando de un título que combina exploración, combate, comercio, minería, diplomacia, política (BGS), colonización, interacciones a pie, combate terrestre, vehículos planetarios, modos competitivos como CQC, eventos comunitarios, naves nuevas cada año, y un universo entero para recorrer. Su alcance es inmenso. Pocos juegos se atreven a tanto, y menos aún logran ejecutarlo de forma tan coherente.

¿Tiene problemas? Claro que sí. No ignoro las promesas incumplidas, como los interiores de las naves, o los desafíos que aún persisten al jugar en grupos grandes. Las conexiones, los servidores, las instancias… todo eso está lejos de ser perfecto. También comparto la frustración por características largamente solicitadas que siguen sin llegar.

Pero si ponemos las cosas en perspectiva, estamos hablando de un juego que llegó a estar disponible de forma gratuita en plataformas como Epic, que en momentos se ha podido comprar por tan solo 2 USD. Sus requisitos técnicos son accesibles, la comunidad es increíblemente activa y apasionada, las actualizaciones son frecuentes y cada año vemos contenido nuevo y ambicioso.

No, Elite Dangerous no tiene los planetas ultra detallados y habitados de Star Citizen. Pero también hay que recordar que Star Citizen aún está en desarrollo tras más de una década y una financiación multimillonaria. Elite, en cambio, es un juego completo, jugable y vivo. Y eso tiene muchísimo valor.

En resumen, creo que como jugadores deberíamos reconocer y agradecer más lo que tenemos. ¿Puede mejorar? Por supuesto. ¿Queremos más? Siempre. Pero aún con sus fallos, Elite Dangerous sigue ofreciendo una experiencia inmersiva, única y profunda que no tiene comparación real en el mercado actual.

Por eso sigo volando, y por eso creo que aún nos quedan muchas estrellas por explorar.

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