La Sidewinder es la nave con la que todo comandante se forma. No está pensada para destacar, sino para permitirte equivocarte, aprender y experimentar sin castigo económico. Volarla es simple y directa; responde bien a los controles, gira rápido y te deja entender las bases del combate, el supercrucero, los aterrizajes y las misiones iniciales. En manos expertas puede cumplir tareas básicas durante bastante tiempo, pero el juego claramente la empuja a ser reemplazada una vez que entendés qué rol querés seguir. Es una nave honesta: nunca promete más de lo que puede dar.
Pros y contras: muy barata, ágil y tolerante a errores; a cambio es frágil, con poco salto, poca carga y sin proyección a medio plazo.

La Cobra Mk III es, para muchos jugadores, el punto exacto donde Elite Dangerous se abre de verdad. Es rápida, flexible y divertida, y permite cambiar de actividad sin sentir que estás usando la nave equivocada. Sirve para combatir, explorar, comerciar, contrabandear o hacer misiones variadas con un solo ajuste de módulos. Al volarla se siente viva, reactiva y ligera, lo que la convierte en una de las naves pequeñas más queridas del juego. Su mayor virtud es que no te encierra en un rol, pero eso mismo marca su techo cuando el contenido empieza a exigir especialización.

La Cobra Mk IV toma el concepto de la Mk III y lo orienta a la supervivencia y la capacidad interna. Es más robusta, admite configuraciones más cargadas y se presta mejor a un multirrol defensivo. Sin embargo, al volarla se siente más pesada y menos ágil, perdiendo parte del encanto que define a la familia Cobra. En la práctica suele ser elegida por jugadores que prefieren margen de error y módulos extra antes que velocidad y evasión. Funciona, cumple, pero rara vez entusiasma.

La Cobra Mk V se percibe como una evolución moderna del linaje Cobra, pensada para un juego más avanzado y exigente. Mantiene el espíritu multirrol, pero con mejores sistemas, mayor estabilidad general y una sensación de nave más madura. En vuelo resulta más controlable que la Mk III cuando está cargada y más capaz de sostener configuraciones complejas sin volverse frágil. No busca reemplazar a las medianas, sino estirar la vida útil del formato pequeño para jugadores que quieren seguir siendo ágiles sin quedar obsoletos. Su mayor desafío es encontrar su lugar exacto entre las Cobras clásicas y las naves medianas.
